domingo, 4 de enero de 2015

Mar





Querria echar fuera
Este manto de madreperla
que priva de esperanza
mis miradas.
Encaje que ciñe, meléfico,  mis pechos.
Estos que  de leche que no fueron,
Sí de insolentes amores
y aburrimientos encadenados.


¡Ay del aire diáfano!
¡Ay los bendecidos de pulmones anchos!

¡Ay el mar, 
querido mío,
confidente constante,
cuanto te extraño!.